Alumnos dan su testimonio sobre el manejo que le dan al dinero para sostener sus estudios.
La gran mayoría de universitarios en Bogotá (90,6 por ciento) reciben una mesada mensual de sus padres para ir a la universidad.
Pero el 69 por ciento de estos estudiantes se gasta más esa plata en diversión: rumba, trago, cine o viajes, según un estudio de la Universidad La Sabana.
En segundo orden, (58 por ciento) la mesada la destinan para financiarse el transporte, la comida y a algunos les alcanza para comprar ropa.
De acuerdo con ese estudio, que se hizo con una muestra de 714 estudiantes encuestados de nueve reconocidas universidades públicas y privadas de Bogotá, una tercera parte de los universitarios (38,4 por ciento) capitalinos tiene para sus gastos mensuales entre 200.000 y 400.000 pesos.
Otra proporción de jóvenes (24 por ciento) perciben entre 400.000 y 600.000 pesos y hay un 16 por ciento de universitarios que reciben de 600.000 a un millón de pesos y más.
Estos últimos, son preferentemente estudiantes que viven fuera de Bogotá, y sus padres les consignan esos montos para financiar el arrendamiento de la vivienda, el transporte, la alimentación, útiles y demás implementos que requiera para los trabajos en la universidad.
Otro punto que llama la atención de la investigación es que los universitarios, en esa etapa de la vida, no le dan tanta importancia al dinero como un medio de poder (así lo consigna el 44, 8 por ciento de los entrevistados) ni tampoco que sea indispensable para hacer amigos o tener aceptación social entre sus pares (50 por ciento).
En la escala de valores de 1 a 100, donde el más alto número representa la mayor importancia, el significado de la aceptación social apenas el 0,7 por ciento la valoró por encima de 75 puntos y el 13, 8 por ciento le dio una calificación por encima de 75 puntos al poder. Los pocos estudiantes que le dan alguna importancia al dinero son los de las universidades privadas.
Esto es lo que dicen los universitarios
‘Me puse a vender barquillos’
“Me llamo Juan José Burgos y soy de Pereira. Estudio Ingeniería Civil y Administración de Empresas en la Javeriana. Mi papá es un representante a la Cámara y me da 800.000 pesos mensuales de mesada. Me los consigna al a final del mes o a principios.
Es una plata que distribuyo así: más o menos gasto 50.000 pesos en transporte, en los taxis cuando salgo. No pago transporte para la universidad porque vivo cerca. En los almuerzos se me va otra platica. En lo que más gasto es en las salidas los fines de semana: se me van unos 500.000 pesos.
Pero esa no es la única plata que recibo".
"Como no soy de Bogotá y necesito también darme mis gustos, decidí montar hace dos meses un negocio. Me puse a vender barquillos en la universidad. Unos amigos de Pereira los hacen y yo los vendo en la universidad, a donde llevo 150 diarios.
Cada barquillo vale 1.000 pesos. Más o menos vendo unos 750.000 pesos semanales. Por cada barquillo me gano 350 pesos. Por esas ventas me gano al mes un millón de pesos, más de lo que me da mi papá. Por eso no me da ninguna pena vender barquillos a mis compañeros. Claro que al principio las ventas no fueron fáciles.
Me tocaba recorrer toda la universidad para venderlos. Ahora, ya me conocen y me buscan los estudiantes en el edificio central de la universidad. Los saco a la venta entre las 9 y 10 de la mañana. Lo más chistoso es que ya me salió competencia. Hay otros dos compañeros que también empezaron a vender barquillos. Lo bueno es que en una universidad de 20.000 estudiantes hay mercado para todos”.
‘Por vivir fuera de Bogotá me dan más mesada’
“Soy Graciela Cáceres, y me vine de Cúcuta para estudiar en la Javeriana, donde curso cuarto semestre de psicología. En Bogotá vivo en un apartamento con una niña que arrienda la habitación. Mis papás me dan de mesada un millón de pesos que me consignan distribuidos cada semana.
Cuando uno vive fuera de Bogotá los gastos son mayores: en desayuno, almuerzo y comida, que compro a diario, me gasto unos 30.000 pesos diarios.
Otros 60.000 pesos semanales son para pagar la empleada que va dos veces por semana a hacer el aseo.
Y el resto que me quede es para pagar el transporte (es en lo que más plata se me va), la gasolina del carro y para comprar ropa. En rumba si gasto poco. Mis amigos son los que pagan”.
‘La mesada no me alcanza’
“Vivo en el Chicó y soy Camila Murcia estudiante de comunicación en la Javeriana. Recibo 800.000 pesos mensuales de mesada. Mi mamá me da 400.000 pesos y mi papá otros 400.000., Me los consignan. Pero la plata no me alcanza.
En la gasolina del carro se me van casi 320.000 pesos semanales. Por eso a veces mi mamá se apiada y me tanquea el carro. En parqueaderos se me van 10.000 pesos diarios ( ahí se van otros 200.000 pesos al mes) y lo demás que me quede me lo gasto en los almuerzos –que en la universidad son caros, a 12.000 pesos) y en rumba los viernes y los sábados”.
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